Cada vez que caminamos, bailamos o movemos un brazo, nuestro cuerpo produce energía mecánica. En ese contexto, UTEC y Vania Masías realizaron en Perú una primera prueba para medir la energía producida por bailarines durante una presentación profesional de danza.
La iniciativa surgió a partir de una propuesta de Blueprint, que conectó la investigación tecnológica de UTEC con el universo artístico de Vania Masías y permitió llevar una tecnología desarrollada para estudiar el movimiento a uno de los escenarios donde el cuerpo humano se expresa con mayor intensidad.
“Hace 5 años venimos trabajando con proyectos culturales y vemos cómo se están mezclando cada vez más con la tecnología en todo el mundo. En una conversación con Vania nos preguntábamos qué podía pasar si empezábamos a hermanarnos con otras disciplinas. Y ahí apareció una pregunta: ¿qué pasa si empezamos a mirar el cuerpo desde otra dimensión, no solamente desde el movimiento que vemos, sino desde la energía que ese movimiento produce?”, explica Alexis Solano, Director de Blueprint, la agencia que abrió la colaboración.
“Por eso contactamos a UTEC: queríamos convertir esa pregunta en algo concreto y diseñar un primer acercamiento —en vivo— que nos permitiera medir esa energía. Este ejercicio no pretende tener todas las respuestas. Busca generar un punto de partida que permita a otras instituciones, investigadores o industrias hacerse nuevas preguntas sobre la energía que produce el cuerpo humano”, añadió.
El escenario como lugar de prueba
La prueba se realizó durante una presentación profesional de danza, mientras los bailarines interpretaban la coreografía frente al público. Por primera vez, se utilizaron sensores durante una presentación de este tipo para medir y analizar la energía mecánica producida por sus movimientos. En el proyecto participaron profesores y alumnos de la Universidad.
La tecnología está compuesta por cuatro sensores inerciales IMU ubicados en ambos antebrazos y ambas piernas. Estos registran el movimiento de cada segmento corporal y transmiten la información para su posterior análisis.
Durante la medición en Mezcla, se registraron más de 157 mil muestras durante 6 minutos y 31,77 segundos de actividad efectiva. Los datos permitieron analizar variables como la velocidad, la energía mecánica estimada y la potencia desarrollada por los segmentos monitoreados.
¿Cuánta energía produce un cuerpo cuando se mueve?
Los primeros resultados mostraron variaciones en los niveles de energía y potencia durante la coreografía, así como una mayor participación de las piernas respecto de los antebrazos.
Uno de los momentos de mayor concentración energética ocurrió durante el primer minuto de medición, periodo en el que se concentró aproximadamente el 75,5 % de la energía estimada de los cuatro segmentos monitoreados.
En total, se estimaron 1.167 J de energía mecánica, con una potencia promedio de 2,09 W y un pico máximo de 126,93 W. Durante determinados momentos del movimiento, el cuerpo humano llegó a producir una potencia mecánica superior a la necesaria para encender un foco doméstico de 100 W.
Más allá de las cifras, la prueba permitió observar cómo cambia la energía del cuerpo mientras se mueve, convirtiendo la danza en una fuente de información científica sobre el comportamiento energético del cuerpo humano.
Medir es el primer paso
Este primer acercamiento no busca afirmar que la energía producida por el cuerpo pueda sustituir las fuentes tradicionales de electricidad, sino comenzar a medirla para entender qué posibilidades puede abrir.
Conocer cómo se produce y distribuye la energía del movimiento humano en condiciones reales puede contribuir a futuras investigaciones y aplicaciones relacionadas con la biomecánica, la tecnología wearable, la salud, los dispositivos electrónicos y la interacción entre humanos y máquinas.
Mezcla permitió llevar una tecnología desarrollada desde la ingeniería a un escenario real de movimiento, donde el cuerpo humano transforma energía durante una coreografía.
El proyecto plantea así nuevas preguntas sobre aquello que todavía podemos aprender del cuerpo: cómo nos movemos, cómo producimos energía y qué posibilidades existen dentro de nosotros mismos.






